En este nuevo milenio el tema de la calidad en todos los procesos se ha convertido en un compromiso por parte de los directivos en todos los ámbitos. Los sistemas educativos no escapan a esta dinámica, por lo tanto, se materializan acciones para el logro de una educación de calidad. Los cambios acelerados de la ciencia ha propiciado la era del conocimiento en el cual el progreso social y económico dependerá más de la capacidad científica - tecnológica y del nivel educativo de la población, que de los recursos naturales, la ubicación geográfica o el tamaño de la población.
Esta situación supone adjudicarle un nuevo rol a la educación y a la ciencia y tecnología, Internet está ligado a esta nueva misión. El sistema educativo debería generar acciones para formar a los jóvenes para afrontar el reto del uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que les permitiría el desarrollo de sus capacidades y potencial profesional con el consecuente beneficio para su práctica social y profesional. Asimismo, surge la esperanza de construir un proceso educativo que tenga la misión de formar hombres nuevos, que sepan aprovechar el mundo que los rodea en su beneficio.
Este impacto podría originarse debido a que el uso de Internet propondría ser un eje integrador en el aula y actor principal en el proceso enseñanza - aprendizaje. Internet le proporcionaría a la educación la capacidad de generar y utilizar nuevos conocimientos. La aplicación del uso educativo de Internet se basa en que los estudiantes demandan cambios en el aula tradicional, ellos ameritan un aula interactiva donde tengan mayor participación, donde las clases sean dinámicas y las tareas supongan actividades lúdicas, en lugar de favorecer los actuales paradigmas de fobia al retraso que implica para los niños de hoy el asistir a las escuelas y elaborar tareas que no les dicen nada de cara a sus intereses actuales.

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